¿Qué comen las mujeres maravilla?
La constante aceleración y las presiones que sufrimos día a día pueden afectarnos física y emocionalmente. ¿Cómo combatir estos problemas con una buena alimentación?
Hoy en día las mujeres tenemos muchas más responsabilidades que en tiempos anteriores. Ahora, además de ser madres y amas de casa salimos a trabajar y muchas veces estamos solas en las tareas diarias, razón por la cual nuestro cuerpo necesita que tengamos una alimentación acorde a los tiempos vertiginosos que corren.
Liliana Racauchi, directora del Spa Las Dalias y especialista en nutrición femenina, sostiene que es de vital importancia tener una alimentación acorde a las actividades que realizan las mujeres constantemente porque, de lo contrario, el estrés puede hacer mella (sí, más aún) en nuestro cuerpo. "Antes, esta enfermedad era ocasional, es decir por algún problema puntual, pero hoy se convirtió en una filosofía de vida y las consecuencias son severas. El estar acelerados constantemente lleva a que suframos malestares característicos propios de esta filosofía de vida", explica Racauchi.
Entre las enfermedades que podemos sufrir como consecuencia de esto, están las ocasionadas por la sobrecarga (hinchazón, tristeza, dolor de cabeza, contracturas) y las de acumulación (tiroides, hipertensión, diabetes, etc.) "Estos problemas en el organismo nos dan la pauta de que algo nos pasa y nos deberíamos preguntar qué es eso", advierte la nutricionista. Y agrega: "Por este motivo la alimentación debe adaptarse a las exigencias de la mujer de hoy, que cumple la doble función de productividad y de ama de casa". ¡Ojo! Éste no es un problema exclusivo del sexo femenino. Vale también para los hombres que llevan el mismo ritmo de vida que las mujeres multifunción.
¿Qué comemos?
El objetivo es recargarnos de energía para poder hacer todas las tareas, desde que nos levantamos hasta que nos vamos a la cama, con el mismo ímpetu y ganas, sin resentir nuestra salud. Por lo tanto, la alimentación debe ser la adecuada para sumar esos nutrientes que nos ayudarán en el día a día.
Según Racauchi, hay dos tipos de energía que provienen de los alimentos: aquella que es duradera (y cuyo desgaste es más lento) y aquella que nos da vitalidad, pero cuyo desgaste es rápido y al poco tiempo de ingerir la comida necesitamos más. Un primer paso, entonces, es evitar aquellos alimentos que incrementan los niveles de adrenalina como la cafeína (café, té negro y mate), azúcares, harinas, alcohol y grasas saturadas. No es cuestión de eliminarlos completamente de tu dieta. Si te gustan, ¡mimate! Pero procurá que no sean la base de tu alimentación sino sólo un gusto cada tanto. "Si comés facturas, empanadas y pizza durante todo el día, tu alimentación se basó en carbohidratos y eso hace mal", recalca Racauchi.
¿Qué deberíamos ingerir para lograr el equilibrio? Lo primero que tendrías que tomar es una dosis de voluntad para cambiar tus malos hábitos por otros que te beneficiarán. Una persona que está nutrida correctamente se siente bien físicamente, cambia su humor, se relaciona mejor con el entorno y la vida le comienza a sonreír. Esto se debe a que nuestro cerebro necesita tres cosas para funcionar: oxígeno, grasas y glucosa; estas dos últimas se consiguen fundamentalmente con los alimentos, razón por la cual la conducta y aquello que comés se relacionan estrechamente. Por lo tanto, si elegís alimentos con creatinina, que son los que generan bienestar, la alegría estará de tu lado. ¿Dónde está la creatinina? En el chocolate, el arroz integral (que es uno de los más nobles porque tiene sodio, potasio y otros componentes que nos hacen bien), en las almendras, el pescado y en las semillas de zapallo. Además, son fundamentales los cereales integrales porque aportan vitaminas B y regulan el sistema nervioso. También son muy buenos la cebada, la avena, el amaranto, el centeno, el mijo, el trigo en sus diferentes variedades y el maíz.
Por otra parte, para incorporar calcio, yodo, hierro, magnesio y flúor, recurrí a los cereales, las algas marinas y las legumbres como porotos (que, como plus, tienen fitoestrógenos que son muy útiles para las mujeres, sobre todo las que están dando de amamantar), garbanzos, lentejas y soja (no transgénica).
La dieta ideal
El desafío es encontrar el equilibrio sin aburrirnos ni abusar de los carbohidratos. Para eso, lo mejor es combinar cereales, proteínas y verduras. ¿Cómo? Por ejemplo: una cena podría ser arroz con pescado y ensaladas o fideos integrales con lentejas y ensaladas. También podrías elegir arroz o mijo con un huevo y ensalada. Según la especialista, hay que complementar las tres cosas en su justa medida. "El truco es que después de comer estemos ‘pipones’, satisfechos, ni más ni menos. De esta manera, empezamos a controlar la ansiedad", dice. Y agrega: "Para el desayuno, lo mejor es inclinarse hacia lo salado y evitar lo dulce porque después, al rato, eso nos da más ganas de comer. Yo recomiendo lo dulce para después de la tarde. Para comenzar el día es recomendable un buen pan, ya sea integral o de otra índole, con crema de zapallo, aceitunas, pickles, chucrut. Se puede desasayunar una sopa de mijo, jengibre y avena o se puede comer la avena cocida porque aporta muchas vitaminas y energía sin ser excitante. La cena tiene que ser más liviana, pero debe satisfacer; de lo contrario resultaría difícil dormir, ya sea porque comimos de más o comimos de menos".
Entonces: elegir de manera inteligente, cambiar algunos hábitos (es cuestión de probar, ¿no?), permitirse un gusto cada tanto y disfrutar de la armonía corporal y el plus de energía que esto nos brinda son las propuestas para una vida más saludable.

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